“Cambio al binominal: ¿prioridad o conveniencia?”

“Cambio al binominal: ¿prioridad o conveniencia?”

Arturo Squella

Diputado UDI por el Distrito Nº12 (Limache, Olmué, Quilpué, Villa Alemana), Región de Valparaíso.

 

Mucho eslogan y poca sustancia se ve en quienes han buscado instalar como prioridad la discusión sobre los sistemas electorales y que por poco consiguen hace algunas semanas, avanzar en una reforma que, entre otras cosas, habría aumentado considerablemente el número de parlamentarios.

Si bien esgrimen razones “de estado”, cada partido o sector de la Concertación promueve un mecanismo según sus pretensiones. Múltiples son los bosquejos de izquierda, que buscan consagrar un premio de consuelo a quienes participaron en una elección sin lograr el respaldo suficiente. Se habla de darle escaños a partidos que superen el 5% de los votos, lo que es impresentable. La DC por su parte y algunos RN buscan sistemas que eviten la irreversible tendencia a reducir la representación de partidos de centro y los partidos nuevos o grupos de descolgados, se suman a cualquier cambio que revuelva un poco el tablero.

Hasta el momento quienes critican el sistema no han logrado ponerse de acuerdo en cuáles son verdaderamente las razones por las cuales el mecanismo debe ser cambiado. Para algunos el actual sistema perpetúa un empate, otros reclaman por la disparidad de electores representados y también están los que se quejan porque dejaría fuera las llamadas listas chicas.

Vamos caso a caso.

Si tomamos el total de elecciones parlamentarias desde el año 89 a la fecha, la sobre representación, es decir, la diferencia entre votos y escaños a favor de los grandes bloques es de un 8,9%. Esta cifra se reparte en un 4,7% para la coalición y un 4,2% para la concertación, variando por cierto, de elección en elección. Similar resultado se da en la elección de concejales de acuerdo a nuestro mecanismo proporcional multinominal y en general en cualquier mecanismo de base proporcional. Tan así es, que en la propuesta de modificación a la Ley Orgánica encabezada por el diputado Burgos y ampliamente respaldada por varios partidos, dicha sobre representación apenas baja a un 8,4%.

Para quienes se quejan porque el actual sistema no permitiría una representación diversa de todos los sectores políticos, los argumentos en contra son más simples. En Chile existen alrededor de 17 partidos políticos debidamente inscritos, 9 de ellos tienen en la actual legislatura representación parlamentaria y no todos los existentes presentaron candidatos al parlamento en las últimas elecciones. Por otra parte, si tomamos en cuenta una elección mayoritaria como lo es la de Presidente de la República o incluso la de alcaldes y las comparamos en términos de votos con las parlamentarias, el resultado es muy similar, es decir las listas “chicas” o minoritarias tienen la representación que se merecen de acuerdo al respaldo que tienen sus ideas en la ciudadanía. La única manera de entender la elección de 3 diputados comunistas el año 2009, es que salieron con votos prestados de la Concertación, aunque le duela a un sector de la DC.

La falta de proporción entre parlamentarios y el número de electores, quizás es una de las críticas mas atendibles. Hoy en día existen diputados que representan distritos con un total de electores que puede ser el doble o el triple del total que tiene una región completa. Desde el punto de vista de la proporción, por cierto que se justifica un redistritaje, pero antes de ello, debemos discutir si es conveniente concentrar aun más el país en la Región Metropolitana. Una correcta proporción debiera al menos contar con un 50% de los parlamentarios electos en distritos de Santiago y el restante 50% en las otras 14 regiones del país. En lo personal, si bien valoro la idea de que todo parlamentario represente similar número de electores, creo que para nuestro proceso de desarrollo y de descentralización, es mas importante potenciar las regiones y ello en parte se logra dándole mayor representación política.

Por último y para ponderar debidamente las críticas, no está de más tener en cuenta que por medio del sistema binominal se elige sólo a 158 representantes de un total de 2.200 autoridades electas a través de nuestros cuatro mecanismos de elección popular vigentes.

Columna escrita en exclusiva para Acuerdos.cl

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4 Comentarios to “Sistema Binominal: ¿Por qué fracasa su reforma?”

  1. kopitohit dice:

    http://t.co/r1C87v3u a buen entendedor pocas palabras

  2. Rick dice:

    Claramente todos los sectores políticos han visto en el Binominal el resguardo a sus privilegios y poder, con mucha reelección de por medio. Y si bien se ha intentado introducir reformas, estas no pasan de declaraciones de intenciones que desaparecen con el tiempo.

    Una alternativa verdadera, pero poco debativa y poco probable con estos políticos, es refundar nuestras leyes con una Asamblea Constituyente.

  3. undu dice:

    Efectivamente, nuestros parlamentarios no tienen un interés muy real por cambiar un sistema que conocen y ,aunque lo nieguen hasta la muerte, les sienta bien. Tal vez una salida a este entuerto sea transformar nuestro sistema binominal en binominal mayoritario. Es decir, la lista que obtenga la mayoría absoluta de los votos (si no hay mayoría, se verifica una segunda vuelta entre las dos listas mayoritarias) se queda con las dos bancas en disputa. Al menos con eso, evitamos la competencia intra-lista (si es que la hay…) y llevamos la elección a dónde debe estar: en el concurso de los mejores proyectos políticos. Un sistema así haría muy competitiva las elecciones de parlamentarios y nos ahorra a los contribuyentes pagar por aumentos del número de parlamentarios. Y nos evita, también, el precioso tiempo que nuestros congresitas gastarían re-dibujando los distritos en Chile. De paso, un sistema de este tipo mantendría una democracia con dos grandes bloques políticos que se disputen el poder y que sería importante reconocer, que le han traído 20 años de estabilidad a este país. Y por último, la primera vez que se aplique, generaría un fuerte recambio de personajes. Esto último, para bien y para mal. Slds,

  4. Cristóbal dice:

    Cabe recordar que el sistema binominal fue creado por unos de los cerebros de la dictadura militar, fundador de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Jaime Guzmán, quién no solo contó con la colaboración de la junta militar y los grupos económicos de la época, sino que también, se enmarcó en un plebiscito marcado por las ilegalidades, donde por ejemplo, votaron personas que estaban muertas, así como militares o miembros de los aparatos represores (CNI y otros).
    Este escenario, sumado a un esquema político partidista, el cual no cree en la representatividad legítima, permite a partidos como la UDI o RN mantener cargos en el parlamento a pesar de no contar con apoyo ciudadano. Esto no solo beneficia a la derecha, sino que va en directa afección de iniciativas políticas, los cuales no pueden entrar en este bloqueo político partidista.
    A la derecha y la Concertación le conviene el sistema binominal, con el objetivo de mantener la misma “clase” política histórica en el poder.


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